En invierno, en muchas casas, el pescado no se comía a la plancha.
Se comía con cuchara, caliente y despacio.
Antes de hablar de menús equilibrados o de cenas ligeras, había algo mucho más simple: una olla al fuego. Y muchas veces esa olla llevaba pescado. No porque fuera especial, sino porque era una forma lógica y práctica de comer cuando hacía frío.
Hoy, cuando febrero se hace largo y cuesta un poco más pensar qué cocinar, esa manera de comer vuelve a tener todo el sentido.
Comer pescado en invierno no es algo nuevo
Durante generaciones, el pescado ha estado presente en la cocina de invierno. No como plato rápido, sino como base de sopas, caldos y guisos.
En muchas casas se hacía una sopa de pescado sencilla, con patata y verduras. El caldo se preparaba con pescado pequeño o con espinas, de los que daban sabor, y se aprovechaba durante varios días. El primer día se tomaba tal cual, al siguiente con un poco de arroz o fideos, y más adelante servía de base para otros platos.
En la costa mediterránea, el suquet de peix era un plato habitual entre pescadores. Un guiso humilde, con pescado, patata y caldo, pensado para comerse caliente después de una jornada de trabajo. No era un plato festivo ni sofisticado, era comida que alimentaba y reconfortaba.
Y en casi todas partes existía ese caldo de pescado suave, casi transparente, que se preparaba cuando alguien no estaba bien o cuando simplemente apetecía algo caliente y fácil de digerir.
Por qué los platos de cuchara con pescado reconfortan tanto
Los platos de cuchara funcionan en invierno porque responden a algo muy básico: lo que el cuerpo necesita cuando hace frío.
Son platos calientes, que ayudan a entrar en calor desde dentro.
Se comen despacio, sin prisas.
No resultan pesados, pero sí saciantes.
El pescado, cuando se cocina en caldo o en guiso, cambia completamente. Se vuelve más suave, más fácil de comer y más digestivo. Por eso estos platos funcionan tan bien tanto para la comida como para la cena.
Cuando pensamos en cómo comer pescado en invierno, muchas veces lo descartamos porque lo asociamos a platos rápidos o fríos. Pero en forma de cuchara, el pescado encaja perfectamente en la cocina de invierno.

Un guiso sencillo de pescado, de los que no fallan
Uno de los platos más habituales en muchas casas era el guiso sencillo de pescado con patata. Un plato sin complicaciones, de esos que no necesitaban receta escrita.
Se ponía una olla al fuego con un poco de aceite y se hacía un sofrito suave de cebolla. Cuando estaba blanda, se añadía la patata chascada y se cubría con caldo de pescado o agua. Se dejaba hervir hasta que la patata empezaba a estar tierna.
Entonces se incorporaba el pescado —merluza, pescadilla, bacalao desalado o el que hubiera— en trozos grandes, se ajustaba de sal y se dejaba unos minutos más, lo justo para que el pescado se hiciera sin romperse.
El resultado era un guiso caliente, de cuchara, que se comía con pan y que al día siguiente estaba incluso mejor. Un plato que solucionaba la comida sin esfuerzo y que sentaba bien a cualquiera.
Platos calientes con pescado para el día a dí
Cuando el pescado entra en sopas, caldos y guisos, deja de ser un plato puntual y pasa a formar parte del día a día.
Una sopa de pescado para la cena, ligera pero caliente.
Un caldo de pescado al llegar a casa en un día frío.
Un guiso suave para comer sin sensación de pesadez.
Este tipo de platos ayudan a mantener el hábito de comer pescado durante el invierno sin tener que pensar demasiado ni complicarse en la cocina.
Comer pescado en invierno sin complicarse
Una de las grandes ventajas de los platos de cuchara es que permiten cocinar con antelación. Un caldo o un guiso hecho un día puede servir para varias comidas, algo especialmente útil en meses como febrero, cuando la motivación suele estar más baja.
Además, son platos agradecidos, que mejoran con el reposo y que se adaptan fácilmente a lo que tengamos en casa. No necesitan ingredientes especiales ni técnicas complicadas, solo buen producto y tiempo.
Volver a lo sencillo también es cuidarse
No se trata de recuperar recetas antiguas al pie de la letra ni de cocinar como antes por nostalgia. Se trata de recuperar una forma de comer que funciona, especialmente en invierno.
Los platos de cuchara con pescado no son una moda. Son una manera de comer bien, caliente y sin complicaciones, que ha acompañado a muchas generaciones y que sigue teniendo sentido hoy.
En Pescado a Casa creemos en esta manera de comer
Buen pescado, bien tratado, pensado para el día a día y para platos que se comen con cuchara cuando el cuerpo lo pide. Porque en invierno, comer caliente, sencillo y nutritivo sigue siendo la mejor opción.

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